El vitral de la Catedral destaca por el uso de colores y la entrada de luz, creando un ambiente simbólico y espiritual. La composición aporta identidad al espacio; sin embargo, podría mejorarse el equilibrio entre las figuras y el fondo para lograr una lectura visual más clara. En conjunto, es un elemento artístico que complementa la arquitectura y refuerza el carácter religioso del recinto.